Anula tu voto

giphy

En tiempos de elecciones, circula en las redes sociales este gif infográfico, de esos con los que le encanta a la gente explicarse cosas de un modo rápido, claro y muy reduccionista. Dice que si anulas o “vicias” tu voto estás en realidad favoreciendo al candidato que lleva la ventaja. Con él pretenden sus autores conducir el voto de los abstencionistas hacia una de las opciones menos favorecidas, mediante la culpabilización y el consecuente estigma: votaste viciado o anulaste tu voto, votaste por el malo que va ganando.

Estos reduccionismos siempre pierden lo esencial en su simpleza. Por un lado, dentro de su lógica, el voto nulo beneficia a todos, no solo a uno (todos los porcentajes suben, ¿no es cierto?) Por otro, bloquea y descalifica una posición política específica, a veces la mejor informada, la que no se convence con ninguna de las opciones y entiende que, en el contexto más amplio, gane quien gane dará continuidad al sistema (del que nace) aunque sea maquillando de un color u otro la gestión de lo inevitable con políticas electoreras o populistas.

Anular el voto o no votar es una opción política. En la “democracia” peruana, el derecho fundamental de abstenerse está bloqueado por ley: hay multa para quien no se presente a las urnas. Para colmo, la operación aritmética de convertir en universo absoluto el número de votos válidos y redondear así la votación, no solo es antidemocrática sino que está en flagrante contradicción con la idea de obligatoriedad del voto. Una democracia debe respetar mi decisión de no votar por ninguno. Voto contra su juego pseudodemocrático. Voto por nosotros, porque creo que las transformaciones que necesita la sociedad se dan a pesar, en contra y desde fuera de los sistemas políticos. El descontento y el escepticismo son quizá la más racional de las posturas ante el teatro electoral que representan todos esos actores que desde hace mucho tiempo circulan al interior del sistema y que, por lo tanto, están en complicidad con todo aquello contra lo que proponen luchar en sus discursos de campaña. Todos. Por lindos que sean.

No te dejes engañar. No te sientas culpable cuando te digan que tu voto viciado beneficiará al peor de los mismos. No es cierto: el porcentaje de votos nulos también cuenta; en las estadísticas finales aparece su porcentaje, y su tamaño es exactamente la medida del descontento más claro y más honesto. El voto de conveniencia, por el contrario, ha producido catástrofes políticas (ahí están los gobiernos de Fox y Calderón en México para demostrarlo, y la vuelta del autoritarismo priista que provocaron). Votar por quien no te convence para fortalecerlo porque otros lo dicen es en realidad peor que ser consecuente con tu escepticismo. Votar por conveniencia es legitimar lo que no quieres, lo que sabes que está mal.

Anula tu voto si te da la gana. Expresa tu descontento.