Patinar

De niños patinábamos con esos armatrostes de fierro enganchados a los zapatos. Tenían en la parte de atrás una correa para ajustarlos al tobillo y adelante unas cuñas que debían sujetar la saliente de la zuela del zapato. Pero cuando empezamos a usar tenis, las cuñas se empeñaban en salirse y nosotros en rodar por el suelo. El otro problema era que las ruedas eran siempre del mismo metal y, si bien tenían algo de agarre sobre el pavimento negro, se resbalaban como hielos sobre las planchas de concreto de las banquetas y calles de la colonia. Total que vivíamos raspados y caídos (ni pensar siquiera en usar cascos o rodilleras; esas eran para el futbol y solo las usaban los “blandos”). En ocasiones, para evitar el desenganche de las cuñas delanteras, amarrábamos el patín al zapato con mecate, aunque pronto se aflojaba y terminaba enredado entre las ruedas, con nosotros de vuelta en el piso. Especialmente si no apretábamos bien la tuerca central que unía las partes trasera y delantera del patín permitiendo alargarlo o encogerlo para ajustarlo al tamaño del zapato.

Un día, un amigo llegó con unos patines nuevos que, además de traer ya correas de cuero incorporadas para sustituir las cuñas (y que, de paso, le permitían patinar en tenis), tenían unas fabulosas ruedas negras de caucho, más anchas que las de metal, menos ruidosas y con un agarre que nunca habíamos visto. Pero no los prestaba; de por sí le ganábamos las carreras con nuestros pies de lata si no se desarmaban en el esfuerzo.

Por esa época, en los años setenta, se empezaron a poner de moda las pistas de patinaje, donde alquilaban patines de bota y ruedas de caucho que eran una delicia. Pero no había dónde comprarlos. Más tarde, por fin, pude tener mis patines de bota. Me los traje de Estados Unidos, cuando hice aquel viaje a casa de mi tía que vivía en Carolina del Norte. Me traje también una patineta, pero lo mío fueron siempre los patines. Con aquellos botines azules era el campeón de los torneos callejeros de hockey. Recorrí Ciudad Satélite entera sobre esas ruedas. Pronto el botón de freno que tenían al frente se desgastó hasta desaparecer.

Entonces vino la pista de hielo de Skatorama y fui de los primeros en visitarla. Me convertí en asiduo, y hubiera sido visitante diario si no hibiera sido tan caro. Un día compré mis propios patines de hockey que, aunque distaban de ser unos Bauer, eran mejores que los rentados y tenían más filo, con el que me encantaba hacer aquellos derrapes locos y “sacar hielo” para bañar a alguien. Llegué a ser un buen patinador y fue también la falta de plata lo que me impidió formar parte de un equipo de hockey, pues la complicada parafernalia de protección era inalcanzable y no la proporcionaba el grupo.

Pero después la fiebre pasó. No sé dónde perdí los patines de ruedas. Los de hielo se oxidaron guardados en el ropero y la costumbre de patinar se fue. Para siempre. Cuando aparecieron los patines de ruedas en línea me dieron ganas de probarlos. He visto desde mi balcón en Miraflores cómo aumentan cada día los patinadores, cómo crece la moda. Por fin, el domingo pasado fui con mis hijos al puesto de patinadores que se pone los domingos en la Avenida Arequipa y alquilamos patines para ellos y para mí. Descubrí que no había perdido la habilidad y logramos iniciar a los chicos en el patinaje con cierto éxito, pero a mí no me gustó la experiencia. A los pocos minutos ya tenía adoloridas las espinillas y la incomodidad era grande. No. Entre los deportes de mi niñez, me quedo con mi bicicleta, que desde hace dos años me ha devuelto la salud, la energía y la posibilidad de prescindir de los transportes motorizados en esta ciudad que se deja pedalear de verdad. Además, como todas las modas, la del patinaje va acompañada de un feo esnobismo y actitudes de exclusión a quien no la comparte y de bullying a quien se inicia. Nada atractivo el asunto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s